El PEZ DE BARRO EN SAL TERRAE

Lázaro Sanz Velázquez

man reading inside train

El pez de barro

Reseñas

Sal Terrae - 114 (2026) (pp. 277-279)

Ambientada en la turbulenta Málaga del siglo IV, El Pez de Barro es una novela de ficción histórica escrita a cuatro manos por Ana Medina (malagueña, escritora, periodista y poetisa) y Antonio S. Reina (malagueño, escritor, animador sociocultural y estudioso de la historia y del mundo clásico). La historia revive, a través de las figuras de Ciriaco y Paula, patronos de la ciudad, los últimos días de la gran persecución contra los cristianos en el Imperio Romano. Su vida y testimonio han sido reconstruidos a partir de las escasas fuentes históricas y del valioso legado arqueológico malagueño para ofrecer un puente al lector que comunica la historia con la fe.

A través de una narrativa que entrelaza amor, fe y compromiso, El Pez de Barro sitúa su acción en los principales enclaves de la Málaga romana: desde el Teatro Romano hasta los yacimientos bajo el Museo Carmen Thyssen, pasando por las piletas de salazón descubiertas en diversas zonas del centro histórico. El propósito de los autores ha sido dotar a Málaga de un protagonismo singular, convirtiendo a la ciudad en un personaje más del relato. «La importancia que le hemos dado a la ciudad y al estudio pormenorizado de sus escenarios convierten a Málaga en un personaje más de la novela» (p. 389).

Ana Medina y Antonio S. Reina nos invitan a realizar este fascinante viaje en el tiempo con esta novela que entrelaza la ficción con la rigurosidad histórica para dar voz a Ciriaco y Paula, los mártires patronos de Málaga. La novela no solo rescata del olvido un periodo crucial de la historia local, sino que lo narra a través de una innovadora narrativa a cuatro manos: «El género narrativo nos ha posibilitado ponerle alma y corazón a unos acontecimientos que sucedieron hace diecisiete siglos de los que apenas quedan referencias en documentos antiguos y en algunos restos arqueológicos que atestiguan el pasado romano de nuestra ciudad» (p. 388). Medina y Reina han tejido una historia donde se funden sus estilos y sensibilidades en un universo literario rico en matices y perspectivas. En una entrevista a El Diario de Málaga (27 julio 2025), los autores describen el proceso creativo como «aprendizaje constante», donde «lo mejor de cada uno» se sumó para dar vida a una obra que trasciende la mera recreación histórica. «Hemos querido imaginar cómo serían esas personas que han sido tan importantes para Málaga», explican Medina y Reina, quienes han investigado a fondo el contexto histórico y social de la época para ofrecer una visión lo más realista posible. Sin embargo, su objetivo no era crear una biografía exhaustiva de los mártires, sino más bien explorar su mundo interior y sus motivaciones. El resultado es una novela que invita a la reflexión y a la empatía, y nos recuerda que la historia está hecha por personas de carne y hueso, con sus virtudes y sus defectos.

Pero El Pez de Barro es mucho más que una novela histórica. Es una ventana a la condición humana, un espejo donde se reflejan los anhelos, miedos y esperanzas de dos jóvenes que, a pesar de la distancia temporal, se sienten sorprendentemente cercanos. Los autores han optado por humanizar a Ciriaco y Paula, despojándolos de la solemnidad hagiográfica para mostrar su lado más vulnerable y cotidiano. De esta manera, la novela se convierte en un relato universal sobre el amor, la fe y la búsqueda de sentido en un mundo convulso.

RECENSIONES

El Pez de Barro es, en definitiva, una invitación a redescubrir la historia de Málaga desde una perspectiva diferente. La novela nos transporta a una ciudad en plena transformación, donde las tradiciones romanas se mezclan con nuevas creencias cristianas. «La novela que tienes en tus manos transcurre en el 303 d. C., año enmarcado en los inicios de la llamada Antigüedad tardía, un largo periodo de transición entre la Edad Antigua y el Medievo» (p. 386), dicen Medina y Reina. A través de la mirada de Ciriaco y Paula, somos testigos de los cambios sociales, políticos y religiosos que marcaron la época, y podemos comprender mejor los orígenes de nuestra identidad cultural.

La originalidad de la propuesta reside, sin duda, en la autoría dual. Si bien la colaboración puede enriquecer la obra, existe el riesgo de que la singularidad de cada voz se diluya en un intento de homogeneización. La verdadera prueba será si Medina y Reina han logrado crear una sinergia genuina, donde sus estilos se complementen y se potencien mutuamente, o si, por el contrario, el resultado es una amalgama difusa que no logra destacar ni por su precisión histórica ni por su fuerza narrativa. Al terminar de leer la novela creemos que han conseguido dicha sinergia.

Aunque la novela está inspirada en dos figuras religiosas, no busca ser una obra de carácter confesional. «No hemos querido hacer una historia de santos al uso, sino una novela histórica que diga algo a cualquier lector, creyente o no creyente», cuenta Ana Medina destacando el enfoque humano de sus protagonistas.

El entusiasmo que rodea a El Pez de Barro es comprensible, dado el atractivo intrínseco de rescatar del olvido figuras históricas locales. Sin embargo, la clave del éxito de esta novela radica en su capacidad para trascender la mera recreación arqueológica y ofrecer una interpretación novedosa de la Málaga del siglo IV.

Lázaro Sanz Velázquez

Málaga romana, fe y memoria: una mirada a la novela histórica El pez de barro